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Author Archives: Julia Krzysztalowicz
Respuesta Semanal “La teta asustada”
Julia Krzysztalowicz
La película teta asustada empieza con la última canción que escucha Fausta de su madre. La canción que canta su madre justo antes de morir de vejez es una canción en Quechua recordando como en los años 90 bajo extrema violencia política, la violaron mientras estaba embarazada y mataron a su marido.De ahí conocemos el trauma generacional que sufre el pueblo indígenas en Perú. Vemos la materialización de esta analogía a través de la enfermedad de la “teta asustada” que padece Fausta. La sangre que fluye de la nariz de Fausta es la supuesta manifestación de la enfermedad en casos de cuando Fausta experimenta ansiedad. También vemos el elemento de una papa que Fausta metió en su útero para no evitar ser violada como su madre. Aquí vemos como Fausta recurre a esencialmente envenenarse para poder evitar la violencia. Hay una escena fuerte donde Fausta corta un pedazo de un raíz del papa que salía de su vagina y vemos como algo que seguramente puede atraer infecciones mortales, en realidad no la está matando todavía. De una manera opuesta crece con ella. También hace falta hacer hincapié en la importancia de la música en la película. Las canciones en quechua que cantaba la madre y luego canta Fausta, son una manera de mejor procesar la ansiedad. Se ha convertido en un mecanismo de calmarse para Fausta. La pianista que emplea a Fausta para que limpie y le ayude en la casa es un personaje que tiene un bloqueo en componer música. Al escuchar las canciones de Fausta, la pianista se inspira para escuchar algo muy auténtico y lleno de emoción. La pianista es una personaje muy corrompida por su ego y lujosa manera de vivir. Ella soborna a Fausta para cantar por ella y en torno le regala perlas para poder enterrar a su madre. La pianista usa sus canciones en sus composiciones propias y allí vemos el tema de la extracción y explotación constante del pueblo indígena peruano.
Respuesta Semanal 3-27
Julia Krzysztalowicz
La película El Secreto de sus Ojos es protagonizada por Benjamin Esposito, el jubilado ministro de la corte quien está revisitando un caso injustamente “resuelto” de una mujer violada y asesinada para su novela. Vemos cómo este evento lo impactó mucho y hasta el día que se puso a escribir la novela sigue pensando en cada detalle del caso. Además, el caso también lo hace recordar de su amor no correspondido hacia Irene, su jefa, y vuelve para reabrir este caso también. La película nos cuenta como el asunto de Liliana Morales no fue priorizado por los superiores de la corte y cerrado. Aun cuando Sandoval y Esposito encuentran el perpetrador del crimen e Irene comprueba que es él, vemos como aunque estaba supuestamente condenado a una cárcel perpetua, los superiores del sistema jurídico lo perdonan y dejan trabajar para ellos en libertad pura. Un motivo muy clave en la película son las expresiones de los ojos y miradas. Es una manera de detectar las intenciones de alguien como también una manera de recordar a alguien. La película hace un comentario sobre la lucha por la justicia para reclamar agencia en nuestra vida y darle un buen final a la novela que es la vida. Habla de la memoria de la gente desaparecida en la dictadura y como los mismos perpetradores de violencia fueron perdonados con amnistía después. Sin embargo, como vemos en la película, la gente nunca se rindió en traer la justicia merecida a los víctimas y recordarlos. En el artículo “Historical Memory And Accountability”, Dolores Tierny habla sobre cómo el vocabulario usado en la película contribuye a la idea de memoria colectiva. La autora escribe que cuando el Esposito jubilado dice a Irene “‘In reality we never spoke about that again. Why did we never speak about that again?’ The words Espósito repeats ‘never’ and ‘again’, are significantly those of the title of the published report produced by the National Commission into the Disappeared (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas [CONADEP]) Nunca Más (Never Again 1984). (Tierny, 8) La repetición de “nunca más” fue algo que pude automáticamente reconocer yo como un movimiento de memoria. Los cuentos “El retorno” y “Un hombre y un perro” también abordan el tema de justicia pero desde otras perspectivas. En “Un hombre y un perro”, el perro es un recuerdo constante de la culpabilidad que debería sentir el hombre por su violencia. Es un recordatorio eterno. En “el retorno”, el ser fantasmal del narrador siempre va a perseguir y quedar con el modista necrófilo para ser un recordatorio de sus pecados. Lo que tienen en común los tres cuentos, es que la memoría tampoco debería ser ignorada porque nos volverá a perseguir y detener en el pasado. Tenemos que dirigirla para poder eternizar la justicia y crear un cierre comunal al dolor.
Respuesta semanal 13-03
Julia Krzysztalowicz
La película La mujer sin cabeza trata de Vero, una mujer del alto estatus económico, o mejor dicho, una mujer “cheta”/burguesa que mientras se preocupa por contestar al teléfono en su auto, atropella algo. Después del accidente, vemos como la mujer se queda desorientada, obviamente negando pensamientos oscuros, tratando de olvidarlos. Casi no habla, parece perpetuamente confundida. Sin embargo, lo que más me impactó fue que casi todo el tiempo justo después del accidente, está tranquila. Quizás está decisión cinematográfica de la actriz sirve para transmitir que ella está tranquila porque sabe que si ella no hace nada, todos alrededor de ella la pueden cuidar. Es una metáfora que los ricos no están realmente conscientes ni despiertos a la realidad de los demás y viven en su burbuja de seguridad, plata y poder.
El punto culminante de la película llega cuando, en la mitad de la película, Vero confiesa a su marido que no atropelló a un perro, sino a una persona. Cuando van al sitio del choque, el marido la asegura sin mirar mucho en los detalles de la figura atropellada que es un perro. Lo repite varias veces para calmar a Vero y justificar que lo que hizo no está tan mal. Eso se puede vincular con la ignorancia de los militares de dictadura, quienes mataron, secuestraron, detuvieron e hicieron desaparecer a miles de personas que demostraban alguna pista del socialismo. Una manera de poder justificar los crímenes que hicieron los perpetuadores fue por crear “un otro”, una especie de sub-humano, un perro, para poder efectivamente crear un enemigo de su propio pueblo.
Machuca Respuesta Semanal
Julia Krzysztalowicz
La película Machuca demuestra la división constante entre la pobreza y riqueza, el nacionalismo y el socialismo. Vemos la gran diferencia en el colegio cuando se implementan las nuevas leyes de Allende y están facilitados por el director/cura del colegio. Fue interesante ver como el Padre Matthew fue muy progresivo siempre luchando para que los chicos se lleven bien. Sin embargo, a lo largo de la película, los personajes se enfrentan con muchos eventos traumáticos y obstáculos que limitan sus comportamientos. El personaje del ‘Infante’ es un niño de una familia rica que, gracias a su amigo Pedro, reconoce su privilegio. Infante tiene una vida muy emocionalmente oscura en su casa, lo cual lo hace cerrarse al mundo. Por sus experiencias dolorosas, Infante encuentra que puede identificarse más con Pedro, un compañero de una familia humilde. A través de la película Infante aprende sobre la vida de Pedro y viceversa y mientras hay un cambio cultural, también vemos cómo al final la política no se puede desadjuntar de sus vidas. Infante ayuda a la familia de Pedro con vender banderas chilenas y socialistas y luego experimenta el gran contraste entre las protestas nacionalistas y como su propia gente, hasta a su madre, se porta de una manera grosera hacía ellos. Infante, se ha metido entre los dos mundos y al final es testigo de cómo bajo la dictadura de Pinochet la hermana de Pedro es asesinada por los militares. La película termina con un final mórbido y amargo. El espectador solo puede esperar que Infante por fin agarra el coraje de luchar por su amigo y por la justicia. Como dijo el cura al principio a Machuca: “ hay que hacerse escuchar.”
HUACO RETRATO analisis propio
Julia Krzysztalowicz
En las primeras 67 páginas del libro Huaco Retrato, la autora Gabriela Weiner nos cuenta una historia sobre su identidad en un mundo poscolonial y globalizado. A través de la obra vemos como Gabriela vive en una dualidad llena de yuxtaposiciones. Ella misma vive en Madrid con dos parejas, un peruano, y una española. Cuando nos cuenta de su experiencia en un museo de antigüedades del mundo no oriental, nos pinta una imagen de verse en una vitrina de una tumba dónde en un momento había una momia. La autora es peruana y en esta exhibición nos demuestra cómo por un lado está en este espacio para admirar, pero una parte de ella siente que el arte no debería pertenecer a este museo y debería ser reclamado y devuelto. El cuento cambia de repente cuando la autora nos cuenta sobre su vuelta a Lima para despedirse con su padre muerto. Como un homenaje nos cuenta sobre la vida de su padre que era un periodista con una vida amorosa promiscua. También nos cuenta sobre su tatarabuelo, el abuelo de su padre, Charles Weiner, un descendiente de Austria, quien “descubrió” unos templos sagrados incaicos y sus compañeros encontraron Machu Picchu. Me gustó cómo la autora siempre compara el pasado con el presente. Cuando nos cuenta sobre el robo de los niños en el cual participaba su tatarabuelo, nos explica cómo este acto se ha involucrado en una cultura social y presente en Perú. «Culpabilizar a la madre, además, siempre ha funcionado para perpetrar el robo de niños. Lo haga un padre, un Estado democrático o una dictadura, ya sea en jaulas fronterizas americanas o quitando las custodias de sus hijos a madres migrantes en las costas europeas.» (Weiner, 45) En esta cita, la autora pone el acto de robar a los niños en términos que solo pueden ser explicados por el patriarcado colonial, y como esta misma mentalidad es lo que construye las dictaduras y el imperialismo de fronteras que ocurre en los EE.UU. La autora por lo general hace una gran aventura espiritual para aprender un poco más sobre la vida de su padre. En esta encuentra que la vida de su padre tiene muchos vínculos con su vida como también con la vida de Charles Weiner. Se reúne con la otra mujer de su padre y así aprende que por ejemplo su padre llevaba un parche en el ojo. Por lo general, la autora encuentra que la doble vida que tuvo su padre también en un sentido quizás un poco más ético pertenece a ella. Su ser dual de ser peruana indígena mezclada con la sangre del austriaco Weiner hace una «mezcla perversa de huaquero y huaco que corre por mis venas, algo que me desdobla» (Weiner, 54) Después de reflexionar sobre este desdoblamiento concluye que no importa en qué parte del mundo se encuentre, siempre va a llevar consigo esta dualidad. Nos cuenta al final que «ser migrante también es vivir una doble vida. Es vivir con un parche en el ojo.» (Weiner, 67)
Comentario de También la lluvia
Julia Krzysztalowicz
La película También la Lluvia dirigida por Icíar Bollaín, aborda una gran complejidad de temas en relación al colonialismo tanto como el neo-colonialismo. Es particularmente fascinante como la estructura de la película tiene varias capas que hasta el argumento mismo se trata de un argumento dentro del otro. En la película misma, los protagonistas son directores de una película aspirante sobre la llegada de Colón y el encuentro con los taínos. Los directores quieren demostrar las verdades del colonialismo sin darse cuenta que ellos mismos tienen unos sesgos ignorantes. Por ejemplo, los directores se dan cuenta que el lugar de donde sacan los actores que jugarán el papel de los “taínos” es Cochabamba, Bolivia. La gente que vive allá es mayormente gente indígena que habla Quechua. Adicionalmente, lo más clave es que los directores al principio sienten que no les debería afectar ni importar la crisis de la privatización del agua en Bolivia (por una empresa transnacional estadounidense) que estaba pasando al mismo tiempo que los directores en la película estaban grabando su película dentro de la película. De hecho, les molesta que algunos, como su actor protagonista Daniel, vayan a manifestaciones contra la privatización. Sin embargo, a lo largo de la película vemos como los directores, esforzados de estar metidos en el medio de un ambiente político pero más que nada una lucha de sobrevivencia, empiezan a entender la importancia de las protestas. Entienden los paralelos entre el colonialismo y el colonialismo de la empresa privada estadounidense. Entienden que las dos luchas son por los derechos humanos más básicos. Es aquí cuando la película toma acción y adquiere un significado muy meta. Los directores europeos (no todos) en cierto sentido adoptan el papel de Bartolomé de las Casas y van defendiendo los derechos de la gente de Cochabamba. Al final en un momento muy clave con mucho conflicto, deciden dejar de grabar la película y utilizar sus privilegios y recursos para encontrar a la hija de Daniel, que fue secuestrada y la reúne con su familia. Se muestran escenas de las protestas y batallas pero un efecto que quizás más captura le estructura de sentimiento es que al final se repite la palabra “Yaku”, la palabra Quechua para decir “agua” en castellano. Es una decisión fuerte de reclamar el recurso más fundamental, yaku, con una palabra de un idioma que, como el agua misma, ha estado allá por más tiempo que cualquiera empresa y cualquier imperio del norte global. Alfredo Martínez-Expósito lo resume perfectamente cuando dice “Even the Rain and Sebastián’s film-within-a-film are the kind of prestige coproductions which paradoxically seek to counter North American hegemony whilst simultaneously courting its approval” (Martínez-Expósito, 8)